....... ...... ....... ....... ....... ...... ..... ...... ...... ...... ...... ...... ...... .... ......

-

Cargando...

14 de abril de 2013

(Des) amor en Skopje


Índice general. Mochilero en los Balcanes y el Este                                                                                                                   País. Macedonia

   Zumbidos, colisión de maletas, papeles al suelo, sudor, confusión, indiferencia. El caos rugía intensamente en aquel enjambre de viajeros con forma de estación donde deseé como nunca antes tener muchas, muchísimas alas. Bajo una intensa hipnosis de incertidumbre y entusiasmo, mis recientes días en Bulgaria se desvanecían ya lentos en el tiempo, irrecuperables en la lejanía, sumergidos en asfalto, para llegar más de paso que nunca a un nuevo lugar del cual no tenía la más remota idea y que, hasta unas semanas antes, ni siquiera sabía localizar en el mapa. Mi mochila y yo habíamos llegado entonces a la desconocida Skopje, capital de Macedonia.


   Aunque esta vez no lo hice solo. A mitad de camino desde Sofía, inesperadamente y con el autobús en marcha, las puertas del maletero se abrieron de par en par y, al igual que yo, dos chavales estuvieron a punto de decir adiós a sus mochilas. Al rato, celebraríamos con cerveza fría que nuestros calzoncillos siguieran a salvo y apalabramos volver a vernos unos días después en Ohrid, ya que su estancia en Skopje no duró más que el tiempo de tomar otro autobús hacia el sur. Y yo no tardaría mucho en descubrir el porqué.


7 de enero de 2013

Las profundidades de Rila

.......................                                          
Índice general. Mochilero en los Balcanes y el Este                                                                                                                       País. Bulgaria

Once siglos atrás en el tiempo, cuando los bizantinos y el Primer Imperio Búlgaro se disputaban intensamente los territorios balcánicos, un hombre llamado Iván Rilski, hasta entonces monje y escasamente conocido por la zona, se aventuró en un viaje en solitario cuyos pasos le llevarían a las entrañas de lo más recóndito, elevado y salvaje de Bulgaria: las montañas de Rila. Desde entonces, entre gélidas cuevas, valles escarpados y perenne soledad, este ermitaño decidió vivir en un continuo aislamiento espiritual y de retiro social, indagando en lo místico durante veinticinco años donde la roca fue su cama, el cielo su tejado y del tamaño de una luna llena sus pelotas. Porque, eso sí, hay que tenerlas bien gordas para bañarse en pleno invierno en el río Rilska.
Una de las no muchas cosas claras que tenía en este viaje por los Balcanes antes de partir era ir a este lejano y remoto lugar del que poco había oído hablar y al que a mi valentía más parecía achantar, para caminar entre una historia que, aparte de cuestionarme su completa veracidad, no dejaba de ser curiosa y con cierto enigma. Para ello, el mejor punto posible al que dirigirme era el Monasterio de Rila y sus alrededores, fundado por este ermitaño durante su periplo en la profundidad de las montañas.



12 de noviembre de 2012

Conociendo a Sofía


Índice general. Mochilero en los Balcanes y el Este                                                                                                                       País. Bulgaria

En la primera de las mañanas búlgaras, la curiosidad y el inquieto nerviosismo por seguir conociéndote, Sofía, desarmaron predeciblemente al despertador de su infinitivo natural, despertar, tomando prestado su significado verbal, y el típico sudor mañanero-veraniego entre sábanas de habitación-horno fue la única alarma perceptible en el solitario dormitorio; pegajoso sudor sustituido por agua fría en un cuarto de baño microscópico donde ducharse y soltar por ahí abajo un cd de Reggaeton, al unísono, eran actividades totalmente compatibles.

En esta mañana me di cuenta de lo asequible que es moverse por el centro de la capital búlgara y cómo, según se va cogiendo desenvoltura, los carteles y demás señales pasan a ser más inteligibles. El origen del alfabeto cirílico es búlgaro y no ruso como generalmente se cree, no obstante, si al llegar no tenías ni pura idea, como fue mi caso, ya se encargará algún paisano de comentártelo, y de paso, tras mantener conversación, confirmar la simpatía generalizada que las habladurías habladurean sobre los búlgaros.


17 de agosto de 2012

Descubriendo a Sofía

___________________________
Índice general. Mochilero en los Balcanes y el Este                                                                                                                       País. Bulgaria

Fugaz fue el pestañeo que en una milésima de segundo pareció trasladarme desde la emocionante despedida en la estación de Ayamonte al cómodo banco de la terminal cuatro de Barajas, ya recostado, semidormido y semidespierto, leyendo entre líneas a Hermann Hesse cuando los nervios se echaban una siesta. Los tenues rayos de luz anunciaban los primeros vuelos del día y por megafonía el inicio de la mañana. O quizás al revés. No lo sé, ocho horas de autobús y pocas de sueño no dejan a uno muy cuerdo para apreciar con exactitud estas cosas. Inevitablemente todo iba transcurriendo demasiado rápido, cual jodido ritmo de eyaculación precoz, pese a querer saborear cada segundo por muy amargo que fuese, y en otro breve pestañeo los carteles se volvieron cirílicamente inentendibles, la cartera se llenó de billetes extraños, palabras encadenadas en inglés empezaron a salir de mi boca y un paisano me contestó "This is Bulgaria" después de mostrarme algo incrédulo al montarme en el autobús nº284 dirección centro sin pagar un duro. Mirando de reojo la chuletilla del alfabeto cirílico en la mano izquierda y dándole un poco de confianza al instinto, que tantas veces se ríe de uno mismo, poco a poco Sofía, la tercera capital más antigua de Europa, empezaba a dejarse ser descubierta mientras daba los primeros pasos entre sus calles hasta llegar al hostal que había reservado, un tal "The Rooms". La primera impresión no fue del todo agradable; un lugar estropeado, lánguido y prácticamente vacío, provocándome una imagen inicial muy desoladora en el ambiente. Aunque, claro, por catorce levas la noche (unos siete euros) no era mi intención la de rechistar mucho. Y menos aún cuando el dueño, poco mayor que yo, me ofreció la habitación individual que se encontraba libre, más rancia que el trastero de Drácula, pero por el mismo precio.
Con el cuerpo más ligero y la mente renovada después de una ansiada ducha, me lancé al centro dispuesto a patearme todo lo que pudiera y más, hasta que el entusiasmo dijera basta y sin tener mucho en cuenta lo que opinaran mis pies. Había llegado a la milenaria Sofía, y eso era razón más que justificada.

11 de agosto de 2012

Vídeo resumen, "Por los Balcanes y el Este"

___________________________

Vídeo resumen del que ha sido mi viaje más completo y especial hasta la fecha por algunos de los países balcánicos y el este de Europa: Bulgaria, Macedonia, Albania, Serbia y Hungría.
En breve comenzaré a escribir sobre el viaje, en cuanto el exceso de ímpetu me dé un poco de tregua y logre asentar tantas sensaciones consecutivas. Mientras tanto ahí queda eso.



Suena, por orden, "When the sun goes down" (Arctic Monkeys), "Taurus II" (Mike Oldfield), "Higher Ground" (Playing For Change), "Gipsy Swing" (Los Delinqüentes, Musik Hinter Gittern), "Baile de Estrellas" (Los Delinqüentes, Musik Hinter Gittern), "Heartbreaker" (Led Zeppelin), "Paradise" (Coldplay), "Where do you think you going" (Dire Straits) y "Heaven's Open" (Mike Oldfield).


___________________________

18 de julio de 2012

Mochilero en los Balcanes y el Este



Si todo marcha bien, mañana a esta hora mis dos pies estarán moviéndose sobre suelo búlgaro y habrá dado comienzo un viaje que llevo pensando durante todo un año: recorrer parte de los Países Balcánicos a lo largo de dos semanas desembocando en Europa del Este. Y esta vez, porque las circunstancias así lo han querido, en solitario. Bueno, ¡qué coño solo!, acompañado por supuesto de una esencial y fiel compañera de viaje a la espalda que será testigo de todas las andanzas. Sin ella poca cosa podría hacer. 
La única parte inalterable del itinerario es el comienzo, Sofía (Bulgaria), y el final, Budapest (Hungría). El resto puede variar según el momento y la circunstancia a lo largo del camino, aunque hay una base a la que agarrarse.
El hecho de sentirse más vivo que nunca, enfrentarse a situaciones de dependencia individual, cometer errores, aprender, conocer viajeros y oriundos, profundizar en dichas tierras, saber qué esconden. Eso es lo que busco. Y lo más importante: conocerme un poco más a mí mismo.




Capítulo siguiente: 1. Descubriendo a Sofía