Índice general. Mochilero en los Balcanes y el Este País. Macedonia
Zumbidos, colisión de maletas, papeles al suelo, sudor, confusión, indiferencia. El caos rugía intensamente en aquel enjambre de viajeros con forma de estación donde deseé como nunca antes tener muchas, muchísimas alas. Bajo una intensa hipnosis de incertidumbre y entusiasmo, mis recientes días en Bulgaria se desvanecían ya lentos en el tiempo, irrecuperables en la lejanía, sumergidos en asfalto, para llegar más de paso que nunca a un nuevo lugar del cual no tenía la más remota idea y que, hasta unas semanas antes, ni siquiera sabía localizar en el mapa. Mi mochila y yo habíamos llegado entonces a la desconocida Skopje, capital de Macedonia.
Aunque esta vez no lo hice solo. A mitad de camino desde Sofía, inesperadamente y con el autobús en marcha, las puertas del maletero se abrieron de par en par y, al igual que yo, dos chavales estuvieron a punto de decir adiós a sus mochilas. Al rato, celebraríamos con cerveza fría que nuestros calzoncillos siguieran a salvo y apalabramos volver a vernos unos días después en Ohrid, ya que su estancia en Skopje no duró más que el tiempo de tomar otro autobús hacia el sur. Y yo no tardaría mucho en descubrir el porqué.















